Recién llegado de regreso en TimorOriental el 25 de junio de Nueva York y Tokio, Ramos-Horta partió cuatro días después para Bangkok, para asistir al Foro Regional de Asia sobre el Cambio Climático organizado conjuntamente por el Gobierno de Francia, la Unión Europea, las Naciones Unidas y el Instituto de Tecnología de Asia, del 1 al 3 de julio.

Poco después de su llegada a Dili, Ramos-Horta celebró encuentros con el Presidente de la República, el Presidente del Parlamento Nacional, el Primer Ministro, el ex PR y PM  Xanana Gusmão y los miembros de la Comisión B (Asuntos Exteriores y de Defensa) del Parlamento Nacional . También asistió a la reunión inaugural de la recién creada Comisión Nacional sobre Límites Marítimos.

En respuesta a una pregunta del público y más tarde en una conferencia de prensa, el ex presidente Ramos-Horta se mostró optimista de que un tratado jurídicamente vinculante será acordado en París en diciembre, con resultados sustantivos creíbles.

Ramos-Horta expresó su confianza en el liderazgo del gobierno francés como  co-anfitrión con la ONU de la Cumbre sobre el Cambio Climático COP21 de diciembre de 2015 en París. Se espera que la Cumbre de París reúna a 195 países.

Ramos-Horta destacó que la opinión pública mundial, los medios de comunicación y la sociedad civil están ahora mucho más comprometidos y hay un mayor enfoque y  presión sobre gobiernos para dejar de lado los intereses nacionales egoístas y consensuar un sólido Tratado Cambio Climático.

Ramos-Horta regresó a Timor Oriental inmediatamente después de la Conferencia.

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Salvando nuestro hogar común: Nuestra responsabilidad común

Discurso de José Ramos-Horta

Premio Nobel de la Paz (1996)

Ex presidente, ex primer ministro y  ex Ministro de Relaciones Exteriores de Timor Oriental

Presidente del Grupo Independiente de Alto Nivel sobre las Operaciones de Paz de las Naciones Unidas


Co-Presidente de la Comisión Internacional sobre multilateralismo (para la Reforma las Naciones Unidas)

Bangkok, 01 de julio 2015

Excelencias, señoras y señores,

 

Yo no soy un científico, pero los científicos han compartido con nosotros siempre pruebas irrefutables advirtiendo sobre la extrema gravedad  de la degradación de nuestro planeta como resultado de las actividades humanas. Así que no voy a expresar lo que se ha dicho y escrito por otros con más autoridad.

Los pueblos del mundo en desarrollo, en particular los de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, desde los siglos XIX y XX se han beneficiado  poco de la revolución industrial y no son culpables por el bárbaro daño causado al Planeta Tierra.

Sin embargo, son los más vulnerables al cambio climático y los que pagan un precio desproporcionado, por lo que yo diría que se ha traspasado el límite de los delitos ambientales en los siglos  XX y XXI , que incluyen verter desechos nucleares, químicos e industriales en el mar en la costa de África Oriental, a la  pesca de las flotas de países ricos lejanos que conducen al agotamiento de los recursos pesqueros y el empobrecimiento de decenas de millones de personas cuyos medios de vida dependen de los mares; y a  la tala incontrolada en Asia y África, que contribuye a la desertificación.

Los seres humanos fueron y son responsables por el cambio climático y los seres humanos deben encontrar las soluciones. Décadas de estudios científicos meticulosos e incuestionables de miles de científicos de renombre nos han alertado sobre la extrema gravedad de la salud de nuestro planeta. Los hombres y mujeres de la ciencia han hecho su parte al compartir con nosotros los datos que han recogido meticulosamente durante muchas décadas y que están mostrando el camino a seguir para revertir la degradación del medio ambiente de nuestro planeta.

Ahora les toca a los políticos mostrar su dimensión de estadistas a escala global. Los diplomáticos y los políticos serán responsables por cualquier falla en París. Así que el fracaso no es una opción.

Felicito a las autoridades francesas por su liderazgo y arduo trabajo en el camino hacia la cumbre de París.

 

Excelencias,

Estamos confrontando desafíos ambientales cada vez más dramáticos y al mismo tiempo, nuestro mundo está enfrentando amenazas sin precedentes para la paz y la seguridad regional y mundial.

Como Presidente del Panel Independiente de Alto Nivel sobre las Operaciones de Paz de las Naciones Unidas,  mis colegas y yo entregamos al Secretario General nuestro análisis completo y detallado sobre los desafíos de seguridad  que el mundo enfrenta. También produjimos recomendaciones sobre la forma como mejor podemos dotar a nuestra Organización con el propósito  de hacer lo mejor en la prevención y resolución de conflictos cuando hayan estallado.

Sólo colectivamente nosotros podemos tener éxito en la resolución de las devastadoras guerras en Afganistán, Siria, Libia, Irak, Malí, República Democrática del Congo, República Centroafricana, Sudán del Sur, Ucrania y en el extremismo violento que cuestiona la existencia misma de los Estados.

La crisis humanitaria que sobrevino a partir de estos conflictos no tienen paralelo en la historia reciente, los que están haciendo retroceder décadas en los indicadores económicos y sociales positivos en los países de Oriente Medio afectados, además de los daños colosales al medio ambiente  que estas guerras están causando.

Estos son todos desafíos interrelacionados. Además de matar gente y destruir bienes, las guerras se traducen en un alto precio sobre el medio ambiente. Establecer de nuevo esfuerzos hacia el desarrollo sostenible y equitativo,  son una condición “sine quo non” para la paz.

Parece que las malas noticias no tienen fin. La crisis económica y financiera en curso que estalló en los EE.UU. a finales de 2008,  sigue repercutiendo en todo el mundo. Como consecuencia, la mayoría de los países de la OCDE han reducido drásticamente sus presupuestos de AOD.

El Reino Unido es una excepción notable y de hecho es el único poder del G7 que incluso en medio de las limitaciones económicas y financieras graves, ha comprometido el  0,7% de su PIB a la AOD. El primer ministro del Reino Unido, David Cameron, merece nuestro aplauso colectivo por su visión y coraje.

Señoras y señores
El PNUD ha descrito y propuso cuatro áreas principales para centrar los recursos. Yo suscribo este punto de vista:

La incorporación de la gestión del riesgo climático en la planificación del desarrollo

Capacitar a las comunidades para identificar soluciones y ampliar las innovaciones locales

Fortalecer la propia capacidad de los países para trabajar hacia una pobreza cero – cero emisiones en el futuro.

Apoyar a los países para estimular el espíritu empresarial.

• Temas en discusión después de la última reunión COP 20 en Lima, Perú, en diciembre pasado:

Necesidad de un resultado acordado con fuerza legal: Todo el mundo quiere un acuerdo en París. Todos están de acuerdo en que es necesaria una cierta diferenciación entre los países en cuanto a quién debe llevar la carga de las acciones de cambio climático.

El principio de que todo el mundo debería hacer todo lo posible está en la base de esto, pero  ¿cómo ponerse de acuerdo sobre cuánto debe participar cada país? Esto sólo se puede resolver con la solidaridad y con una verdadera voluntad de contribuir al bien común global.

Destinatarios Aportes Determinación Nacional (INDCs): El principio ha sido ampliamente discutido y se ha vuelto más realista y posible de alcanzar.

El éxito de la utilización de INDCs dependerá del genuino compromiso de los países, la auténtica voluntad de contribuir.

 

• Adaptación:

Gran parte de la discusión es acerca de la mitigación. Sin embargo, como sabemos que el cambio climático se está produciendo ahora mismo, no en un futuro lejano,  por lo que  las medidas de adaptación son cruciales para muchos países.

Esto tiene un significado especial para mi país y para muchos otros Pequeños Estados Insulares en Desarrollo. Nuestro pueblo está en una posición particularmente vulnerable, lo que puede afectar a la seguridad y el desarrollo sostenible:

▪ La dimensión de seguridad: grandes sectores son vulnerables a las CC. Los SIDS están más expuestos debido a las economías de base estrecha. CC será un multiplicador de riesgos y aumenta la competencia por los escasos recursos, que podría dar lugar a un conflicto.

▪ El desarrollo sostenible, incluidos los avances para alcanzar los objetivos de desarrollo, seguirá siendo difícil de alcanzar, siempre y cuando los desastres naturales sigan socavando el progreso. Este es ciertamente el caso de los pequeños Estados insulares, donde los riesgos naturales como huracanes / ciclones y tsunamis han causado pérdidas generalizadas e importantes en los PEID.

Estos peligros se acentúan aún más por el cambio climático.

La discusión prosigue en cuanto a en qué medida los planes de adaptación pueden ser financiados con cargo al Fondo Verde para el Clima. Esto es de importancia crucial para los países ya afectados, y espero que se logre un acuerdo para darle la suficiente prioridad.

• Pérdidas y daños:

La pérdida y el daño ha sido un tema polémico, ya que en el debate sobre pérdidas y daños fue visto como una herramienta de “compensación”  histórica por el cambio climático de los países en desarrollo, con la oposición de los países desarrollados.

Polémico o no, el hecho es que los países han sufrido pérdidas y daños y debe darse especial consideración a las necesidades de los que necesitan.

• Mitigación:

Este sigue siendo el centro de las negociaciones de la CMNUCC.
La cuestión principal es si las metas deberían ser vinculantes o en base a un objetivo global de una vía de baja emisión. Se están discutiendo diferentes tipos de fórmulas.

Una vez más se trata de una cuestión de compromisos auténticos de los países. Por supuesto, es difícil renunciar a algo que ya se tiene. Pero cuando la alternativa es un desastre global, ¡no tenemos opción!

En este ámbito, la tecnología juega un papel muy importante. El uso de energía más limpia,  la eficiencia energética y una mejor infraestructura urbana contribuirán a la mitigación.

• Finanzas – Fondo Verde para el Clima:

Algunos resultados serán alcanzados por los países individualmente reduciendo las emisiones, así como implementando medidas de adaptación. Pero el objetivo no es alcanzable sin el apoyo financiero entre los países. El GCF es crucial.

En el mismo espíritu que el de la financiación SDG para el desarrollo, para hacer funcionar GCF se requiere que todos elevemos nuestra apuesta.  Se necesitan

U$ 100.000 millones al año para la financiación general de nuestras acciones globales de cambio climático. Mucho de esto  debe ser canalizado a través de la formación bruta de capital. Logramos empezar bien con la constitución de garantía de más de U$ 10.000  millones después de la conferencia de Lima el año pasado. Vamos a pasar de ahí a la magnitud que podría crear los resultados que necesitamos.

• Los bosques

Las iniciativas de REDD + y ONU-REDD ya están en marcha. Con el apoyo de ONU-REDD, se realiza la preparación nacional en 56 países.

Los bosques como sumidero de carbono juegan un papel crucial en el resultado global que buscamos.
•  Género:

o  Tras la conferencia del año pasado en Lima, se acordó que debemos avanzar en el equilibrio de género y promover la sensibilidad de género en el desarrollo e implementación de la política climática.

o  Lo mínimo que podemos hacer es asegurar que las mujeres están plenamente representadas en todos los aspectos de este proceso, incluidas las reuniones como ésta.

• Educación y sensibilización:

o  Hemos acordado desarrollar estrategias de educación y aumentar la atención hacia la educación sobre el cambio climático.
o   Esto nos permitiría impulsar la participación pública, lo que es importante , ya que  podríamos contar con las energías de las generaciones más jóvenes en este trabajo.

 

Excelencias,

China, cuya economía experimentó el más espectacular progreso en la historia, catapultándose a la condición de potencia emergente mundial, ha hecho mucho para ayudar a otros países en desarrollo en sus esfuerzos nacionales para sacar a sus pueblos de la pobreza extrema.

Los líderes chinos están muy conscientes de que el bienestar de su propio país está íntimamente vinculado al bienestar de la región y del mundo en su conjunto. La rápida industrialización y modernización ha tenido un enorme impacto en el medio ambiente, lo que es reconocido por los líderes chinos y han tomado medidas innovadoras para hacer frente a estos desafíos.

También la India, otra potencia emergente asiática gigante, ha adoptado reglas y ha tomado medidas para remediar la degradación ambiental causada por la presión demográfica y la industrialización.
El reto para los dos gigantes asiáticos es cómo conciliar su derecho natural y legítimo para continuar su industrialización y modernización con la imperiosa necesidad de cumplir con sus propias metas nacionales de mitigación y adaptación. Yo creo que están haciendo su todo lo posible para reconciliar estas metas aparentemente contradictorias.

El resto de nosotros cuyas emisiones de CO2 combinados es de minutos en comparación con los de las economías de la OCDE y de las otras economías emergentes del Sur,  tienen también responsabilidades para con nuestro propio pueblo, nuestras futuras generaciones.

Sin embargo hay que enfrentar el impacto corrosivo de la corrupción, el despilfarro y la mala gestión, las políticas económicas excluyentes, los déficits en el diálogo social y político, la política de exclusión en lugar de la inclusión y reconocer que estas son las causas de la mayor parte de los conflictos devastadores que ocurren en varias partes del mundo, en particular en el continente africano.

 

 

Señoras y señores

Todos estamos conscientes de las dificultades económicas y políticas que enfrentan nuestros amigos de los EE.UU., Europa y Japón.

Los presupuestos de la AOD han disminuido hasta niveles muy modestos en comparación con el porcentaje de la AOD asignada por el Reino Unido y los países nórdicos, pero entendemos que su propia gente enfrenta dificultades graves.

Es en este contexto que las nuevas alianzas deben construirse entre los países industrializados y las economías emergentes, con miras a forjar una estrategia para hacer frente a los desafíos multidimensionales que enfrentamos. El resto del mundo no puede seguir siendo rehén de los intereses egoístas en conflicto  de unos pocos.

Las grandes potencias deben comportarse realmente como grandes potencias, mostrando liderazgo y habilidad política en la reducción de sus diferencias y explorar ideas innovadoras y estrategias que en última instancia beneficien a todos.

La sesión de apertura nos ha recordado esta mañana por qué, después del protocolo de Kioto en 2005 (que constituyó un primer paso importante, pero que seguía siendo un muy simbólico y con la forma incompleta de un primer paso), las apuestas de COP21 en París son altas: el objetivo es alcanzar, por primera vez, un acuerdo universal, jurídicamente vinculante que permita a las 195 partes combatir el cambio climático de manera efectiva e impulsar la transición hacia sociedades y economías sólidas bajas en carbono.

Me siento muy honrado de estar aquí porque las apuestas de esta reunión son altas: a partir de ahora hasta  la sesión de clausura con las opiniones claves de los debates de científicos y políticos y el Mensaje del CRCC para COP21, numerosas presentaciones y debates sobre una amplia gama de cambio climático y temas relacionados,  serán presentados por expertos regionales.

Dos problemas fundamentales aún no se han resuelto: la conclusión del INDC, y la financiación de este nuevo acuerdo universal. Y una tercera, relacionada  a ambos, es sobre los vínculos, incluidos los financieros, entre el cambio climático y el desarrollo sostenible, ya que aparecerá resaltado en menos de dos semanas en Addis Abeba, y en septiembre, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2015 en Nueva York.

La financiación de este acuerdo universal es crucial, especialmente en un contexto donde la mayoría de los países desarrollados ni siquiera cumplen con la obligación de dedicar el 0,7% de su presupuesto a la ayuda al desarrollo.

No hemos llegado todavía a los U$ 100.000 millones necesarios para el Fondo Verde para el Clima, y muchos países todavía están atrasados en presentar sus contribuciones a la Convención Marco, y las reducciones de emisiones de carbono no son suficientes. Y Bonn no tuvo éxito como se esperaba.

Otra pregunta, que persiste desde la fecha desde el inicio de las conversaciones y negociaciones sobre CC, incluido en Copenhague, es ¿quién va a pagar, y cómo?

Mientras que los países ricos fueron vistos durante mucho tiempo como la única fuente de financiamiento debido a su responsabilidad en la CC, los países emergentes cambiaron de opinión, reconociendo que se convirtieron en los principales emisores de carbono y que tienen un papel que desempeñar en la financiación de la lucha contra el CC.

En ese tema, se observa una creciente brecha entre los países emergentes y los países en desarrollo sobre los mecanismos de financiación, entre los que favorecen el Fondo Verde para el Clima – en el que muchos estaban fuera del mecanismo REDD + – y los que favorecen las soluciones bilaterales.

Aunque todavía nos enfrentamos a muchos retos para conseguir todas las condiciones con el fin de llegar a la meta de diciembre 2015, han tenido lugar avances significativos y hay razones para estar optimista sobre COP21: todas las partes reconocieron la urgencia para actuar y tomar medidas adicionales.

Los líderes de las economías del G-7 se han comprometido, al menos en palabras elocuentes, para des-carbonización total de la economía mundial en el presente siglo, encabezados por 2 objetivos principales: recortes de 40 a 70% en las emisiones de carbono y la transformación del sector energético hacia el  2050, como así como su conformidad en favor de un marco jurídicamente vinculante. FIN